
El “Querer” y el “No querer “
se mezclan a la vez.
Siento que lo que “quiero”
se vuelve a través,
y lo que “no quiero”
se ofrece a mí querer.
De modo que mi cerebro,
cada vez que le ordeno algo
lo interpreta del revés.
cada vez que le ordeno algo
lo interpreta del revés.
No quiero comer:
Me entran ganas de roer.
Deseo trabajar:
Empiezo a bostezar
Y si quiero escribir:
Nada sale de mí.




