Hoy tuve un sueño terrible, una de las peores pesadillas que recuerdo; pero por suerte, estos sueños no se tienen muy a menudo y rápido se pierden en la memoria. Este, no le quiero contar, así se que nunca más lo podre recordar.
Solo contaré que me desperté sobresaltada, con el corazón latiendo a mil por hora, empapada en sudor, un sudor frió del que hace que no te quieras mover, pues a poco de aire que pase entre las sabanas, hace que te congeles.
En estos sueños, las imágenes son tan reales, que parece que cuando te quedas dormido, tu mente viaja a algún extraño lugar donde, como en otra dimensión, vives esas historias y sientes el terror y el miedo de una manera tan intensa , como nunca lo experimentas en tu “ vida real” (por suerte). Entonces pienso en esas personas, que su “vida real” , es una constante pesadilla: la mujeres maltratadas; los niños que sufren abusos sexuales; la gente que vive en lugares en constante guerra, donde la vida no tiene valor; la gente que soporta torturas tan terribles que una mente medianamente sana no es capaz ni de imaginar.
Después de tener estos sueños, paso un día un tanto extraño; pero por suerte, lo mío es solo un sueño, y los miedos que tengo son humanamente soportables.
Sí, me dejaste helada; Cuando empezaste a contarme... Que si esto..., que si lo otro..., que todo esta mal..., que poco tiene remedio..., que todo es una mierda..., que hay que destruirlo... y probablemente, hasta tengas razón.
Pero claro; Se me congelo el Alma.
Y ahora necesito una mirada tuya, para descongelarla.