Gracias a él,
miro la vida de otra forma;
Él consigue que todo parezca mejor,
porque su alegría es contagiosa.
Ahora estoy aprendiendo a jugar,
que hasta se me había olvidado ya.
Él me sujeta a la vida, me pone en mi sitio;
sitio de “mama”.
No sé si estaré haciendo algo bien,
pero lo que seguro intentare,
es no fallarle a él.
(cuando él vuele solo, ya veré lo que hacer.)